Desde hace unos años, vivimos en una sociedad en la que se ha vuelto especialmente complicado estar totalmente desinformado. Día a día nos encontramos con que, casi sin querer, estamos al corriente de todo cuanto pasa a nuestro alrededor e incluso de lo que atañe a nuestros vecinos, amigos, familiares e incluso completos desconocidos…gracias a las famosas y ya casi indispensables, redes sociales. Hoy en día se comparte con pasmosa facilidad cualquier tipo de imagen e información, y ésta puede extenderse como la pólvora hasta límites insospechados.rrss-2

Pues bien, en cuanto a estos límites de difusión, nuestro ordenamiento jurídico tiene ya algo nuevo que decir. Éste también se ha visto obligado a modernizarse ante estas nuevas circunstancias y fruto de esta actualización nos encontramos con una renovada imagen del artículo 197 de nuestro Código Penal, relativo a la revelación y descubrimiento de secretos.

En su apartado 4 bis se determina que “Será castigado con una pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a doce meses el que, sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de aquélla que hubiera obtenido con su anuencia en un domicilio o en cualquier otro lugar fuera del alcance de la mirada de terceros, cuando la divulgación menoscabe gravemente la intimidad personal de esa persona.”

Hasta la introducción de este nuevo tipo penal sólo se castigaba a quien se apoderase o interceptara grabaciones privadas, pero no al que las poseyera lícitamente porque se las hubiera facilitado su autor o porque hubiera intervenido en las mismas y posteriormente las difundiera; de tal forma que por ejemplo quedaban totalmente impunes aquellas conductas reprobables como la de difundir mediante Whatsapp, fotografías o vídeos íntimos sin que su propietario lo supiera, porque habían sido previamente cedidas con el consentimiento de éste.

Con este nuevo delito, denominado también “sexting” (término inglés que se usa para referirse al acto de enviar mensajes explícitos de contenido erótico o sexual desde un dispositivo móvil) se ofrece respuesta a aquellos supuestos en los que una persona se graba o se toma fotos de manera más o menos íntima, en un ámbito personal (“en un domicilio o cualquier otro lugar fuera del alcance de la mirada de terceros”) o se deja grabar o fotografiar y posteriormente, la otra parte difunde este material ya sin su consentimiento, normalmente por redes sociales o páginas de difusión masiva.rrss-sexting

Ello obedece a que es particularmente humillante para la víctima y también muy difícil de eliminar de Internet, dada la gran viralidad que tienen, este tipo de contenidos y como es lógico, porque estas situaciones pueden conllevar serios perjuicios morales a la víctima además de un grave menoscabo de su intimidad y honor.

Ahora bien, desde una visión crítica hacia el Legislador, hemos de poner de manifiesto que el hecho de haber incluido la coletilla de “en cualquier otro lugar fuera del alcance de la mirada de terceros” es un matiz que dificulta la interpretación del precepto porque…¿Debemos entender que si captamos una imagen en un parque donde pudiera haber alguna persona, ya no existiría delito de sexting? ¿Acaso es lo mismo que algo pueda ser exhibido ante cinco personas que ante todo el mundo en Internet?

Nos encontramos aún con varias cuestiones como las anteriores a las que no podemos dar una respuesta clara, por lo que tendremos que esperar para ver como la Jurisprudencia va resolviéndolas.

Se prevé además que la pena será más grave, “cuando los hechos hubieran sido cometidos por el cónyuge o por persona que esté o haya estado unida a él por análoga relación de afectividad, aún sin convivencia, la víctima fuera menor de edad o una persona con discapacidad necesitada de especial protección o los hechos se hubieran cometido con una finalidad lucrativa”. Este precepto se refiere, entre otros, a los casos en que es una ex pareja quien con el fin de vengarse del otro, promulga imágenes o vídeos obtenidos con su consentimiento durante la relación sentimental, conducta conocida también como “revenge porn” (venganza pornográfica).

Por el momento, son ya muchos los casos de “sexting” que han llegado a los Tribunales, la mayoría de ellos de gran repercusión mediática. Por ejemplo el caso de los jóvenes de Ordés, condenados por difundir el vídeo íntimo de una joven, sentencia que ha sido recientemente confirmada por nuestro Tribunal Supremo.

rrssConcluyendo, no deberíamos tomarnos a la ligera ciertos asuntos relativos al tema de la intimidad ajena pues, en los tiempos que corren, ya no resulta tan extraordinario que en alguna ocasión podamos vernos envueltos en un problema judicial por “hacer la gracia” compartiendo algo que quizás no deberíamos.

En cualquier caso, si tiene dudas acerca del alcance de estos temas relativos al derecho a la intimidad y cree que pudiera verse afectado en alguna medida, habiendo sido víctima de estas prácticas, no dude en ponerse en contacto y consultar con nuestros profesionales.

 

María Vallejo Moyano

Abogada