Dejando de lado las posturas y opiniones de la calle, que podemos tildar de alto contenido demagógico por los intereses que se ocultan normalmente tras ellas, ya sea de colectivos “sociales”, políticos y/u otros, y ciñéndonos al foro en el que debemos movernos, los hechos son lo que son, aunque habrán de ser observados (como siempre) desde los distintos prismas de la acusación y/o de la defensa.

Uno de los actores, la acusación, entiende que los acontecimientos son constitutivos de un delito de enaltecimiento del terrorismo, en acciones tales como desplegar una pancarta con alegorías a grupo terrorista, lo cual queda fuera del ámbito de la libertad de expresión, que aunque siempre es complicado acotarlo, tener tiene un límite y para el supuesto podría estar incardinado en los artículos 571 a 578 del código penal y; otro delito contra los derechos fundamentales y libertades públicas recogido en el artículo 510 del mismo texto legal. Este último por actos tales, como la representación del ahorcamiento de una marioneta vestida de juez, el apuñalamiento de un policía y la violación de una monja.pinocchio-puppets-5692

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En el lado opuesto situamos al otro actor, más noble aún que el anterior, el ejercicio de la defensa, el cual ha venido a entender desproporcionada la actuación que recientemente ha paliado en parte el Juez de la Audiencia Nacional con la puesta en libertad de los “artistas”, a instancia no lo obviemos, de la fiscalía, pero con la engorrosa obligación de comparecencia diaria (otro exceso sin duda) ante los juzgados.

Cuando decíamos otro exceso, queríamos referirnos a la medida del todo punto desacertada para el que suscribe, de decretar la prisión provisional para los titiriteros. Si bien  hubiera bastado su puesta en libertad con la obligación de comparecer cada quince días en los juzgados. Esta medida viene siendo la tónica habitual, habría sido más adecuada e igualmente podría haber alejado gran parte de la polémica levantada. Por qué ¿cuándo procede la prisión provisional?.Para el supuesto que nos ocupa creemos que no es necesario acudir al artículo 503 de la LCrim. que recoge los requisitos para decretarla, sino que bastaría quedarnos en el precepto anterior, concretamente en el apartado 2 del art. 502 que dice lo siguiente: “La prisión provisional sólo se adoptará cuando objetivamente sea necesaria…, y cuando no existan otras medidas menos gravosas para el derecho a la libertad a través de las cuales puedan alcanzarse los mismos fines que con la prisión provisional”.

Destacar la importancia del adverbio “solo”, que resulta excluyente, solo cuando sea stock-vector-sketch-illustration-of-puppet-master-hand-256704700objetivamente necesaria, ¿lo era? Indudablemente NO. Y cuando no existan otras medidas ¿las había? Y las hay, la establecida como ejemplo (comparecencia diaria) incluso quincenal que hubiera sido más ajustada a derecho.

Los hechos son denunciables y por ende enjuiciables, pero en una sala de vistas, lejos de los platos de tv, en los que brilla la demagogia sobre la justicia, que es la que a todas luces debería ser la protagonista de éste “teatro”. Por cierto, ¿alguien ha leído la obra en cuestión: La Bruja y Don Cristóbal?, no estaría de más, seguro que la defensa la conoce, la valora y la empleará oportunamente, por lo menos si me admiten el consejo, yo en estrictos términos de defensa y con los debidos respetos, lo haría.

 

José María Ruiz Mateo

Abogado – Socio