El nuevo Baremo de Tráfico que ha entrado en vigor el día 1 de enero del año en curso (aprobado por Ley de 22 de septiembre de 2015) introduce importantes y numerosas novedades en relación con el Baremo del 95 que se deroga.

Aparte de las mejoras de tipo técnico en las disposiciones generales, se establece una clara diferenciación (ya era hora) entre los diferentes tipos de perjuicios que se generan en los casos de muerte, secuelas y lesiones temporales a las victimas y sus allegados, distinguiendo entre los perjuicios personales y a los patrimoniales, a efectos resarcitorios.

Iguaccidente cochealmente, dentro de estas dos categorías, se introduce una nueva distinción reconociéndose y diferenciando lo que son los perjuicios básicos, de los perjuicios particulares y de los perjuicios excepcionales, que implican diferente tratamiento resarcitorio. A la vez, y esto es importantísimo, se establece un sistema de compatibilidad en cuanto a los destinatarios de las indemnizaciones que ya no sólo son los que tienen vínculos familiares con la víctima ya que, como novedad,  se introduce la figura del allegado. Ello implica que no existan grupos excluyentes, sino que la indemnización se va a distribuir entre todas las categorías de perjudicados (incluidos los allegados) según diversos criterios, por lo que, al menos en teoría, debe tener el efecto de atenuar susceptibilidades y desconfianzas entre los diversos perjudicados.

No obstante, la introducción en la Ley del principio de la doble presunción, que trae consigo que quienes aparecen en la relación de la norma como perjudicados, sean reconocidos como tales, salvo prueba en contrario y, a la inversa,  que quienes no figuran en la misma puedan tener la condición de perjudicados sólo si así lo prueban,  si puede dar lugar a reticencias y litigiosidad entre perjudicados en cuanto a la prueba de estas circunstancias ya que, si bien las indemnizaciones son compatibles entre si, si se ven afectadas, al menos parcialmente, en cuanto a la cuantía por la concurrencia de perjudicados de diversa índole.atropello

Lo que si está claro, de hecho ya ha ocurrido, es que a raíz de la publicación de la nueva norma, surgirán por doquier programas informáticos o aplicaciones que, previa introducción de los correspondientes datos, prometen realizar un cálculo de la indemnización correspondiente a cada uno de los que tengan derecho a ella.

No obstante, no nos engañemos, dada la complejidad de la norma y, sobre todo, la primacía del texto articulado sobre las tablas numéricas que la misma consagra, resulta evidente que el cálculo automatizado, más o menos certero y,  por qué no decirlo, en algunas ocasiones tendencioso dependiendo quien encargue el diseño de la aplicación, que dichas herramientas proporcionan, servirá exclusivamente para eso, para facilitar la labor del profesional, pero en ningún caso se podrá obviar la intervención y asesoramiento de Abogado a fin de desentrañar el auténtico alcance de la letra de la norma, lo cual tardará varios años y que no se producirá hasta que, a base de rodar la norma, se fijen criterios jurisprudenciales de interpretación que, evidentemente, afectarán en gran medida al perjudicado, no sólo para determinar el quantum indemnizatorio que le corresponde, sino incluso, si le corresponde algo, como en el caso de los denominados allegados.

Por esta razón, recomendamos a todos nuestros lectores y clientes que contacten con nuestro despacho profesional para un asesoramiento más amplio y particular a su caso concreto, tanto si ha sufrido un accidente de tráfico siendo conductor o como ocupante de un vehículo o incluso un atropello. Lucharemos por tus intereses. Contacta a través de nuestro teléfono (957.486.625, 957.486.626) o a través de nuestro correo electrónico despacho@iurisconsultingabogados.com

Antonio D. Ballesteros Cuevas

Abogado – Socio